TARDE DE BARRIO POR CHUECA

TARDE DE BARRIO POR CHUECA

Una tarde de barrio por Chueca.

Empiezas comiendo en Casa Salvador, que es de esos sitios donde no hace falta inventarse nada: mola y vives Madrid. Es un reducto de autenticidad en medio de franquicias, sex-shops y bares de copas donde antes de entrar ya te han ofrecido, en inglés, un ejército de chupitos gratis. Allí te encontrarás a Ángeles, hija de Pepe quien continuó lo que empezó su tío Salvador en 1941. Verás en las paredes cuadros de Hemingway, Dominguín, una hoja firmada y dedicada por Anthony Bourdain fotos de famosos de todo pelo que no dejan de ir y muchos toros, cuadros de toros por todas partes en homenaje a su plato estrella, el rabo de toro. Es difícil que veas más cuernos en el barrio.

Te acercas a la plaza de Chueca, observas un poco el ambiente y sigues caminando por Hortaleza, donde siempre hay tiendas pequeñas que merece la pena mirar. 

En Rughara encuentras ropa y objetos curiosos; en Isolée, perfumes y cosas de diseño; y una muy especial en la calle Almirante 13: Tintoremus. Sabemos que has ido, pero siempre merece la pena volver.

Para un café, hay muchas opciones Café de la Luz tranquilo y acogedor, o HanSo más moderno.

Si te gusta leer: Berkana es un clásico; Tipos Infames mezcla librería y vino: conócelo antes de que cierre, la noticia es que no ha sobrevivido a su barrio, una pena; y si caminas un poco más, Cervantes y Compañía muy especial.

¿Un toque cultural? el Museo del Romanticismo está cerca y se recorre en poco tiempo, o puedes entrar en alguna galería de Salesas, donde siempre hay exposiciones pequeñas y especiales. Si no te apetece, el arte urbano del barrio ya tiene lo suyo.

Para rematar la tarde, puedes pasar por alguna tienda de vinilos cerca de Gran Vía o acercarte a Libertad 8 si te apetece escuchar música en directo.

Una tarde completa: comer bien, pasear, mirar tiendas, tomar café, ver algo de arte y dejar que el barrio haga el resto.